Suicide, huir hacia adelante

Valientemierda! es una opción de crítica total. Un lugar para lo más abyecto y lo más abandonado a los márgenes (hay grados en el abandono y la pérdida). Por eso Suicide vienen como anillo al dedo. Resultan perfectos. Es ese estilo valientemierda! que tanto nos gusta y algo más. De ello van las siguientes líneas. Suicide son, para quien no los conozca todavía, Alan Vega y Martin Rev, algo así como dos flipados adelantados a su tiempo que cacharrean con la tecnología y la propia cordura humana. Suicide como formación publicaban su disco de mismo nombre allá por 1977, año clave en la imaginería punk. Pero lo suyo era más punk que el propio punk, un espacio sonoro inhabitable que basculaba entre lo arty y la estafa gigantesca (al menos en directo, el álbum es perfectamente disfrutable hoy). Pero de esa gran obra magna (incluso de su segundo LP), no queda mucho que decir. No descubriríamos nada, quien ama la música sabe que Suicide jugó con fuego y ganó. Pero valientemierda! va más allá, nos vamos a Why Be Blue, un disco grabado en el 89 y que contiene lo mejor y peor de este dúo enfermizo y obseso por engatillar el futuro.

Why be blue?… Uff. Quien conozca el disco sabrá que nos hemos metido en un sarao cojonudo, imposible, probablemente la mayor trampa desde las novias macizas de Paquirrín. El disco es hortera, ingenuo (en el peor de los sentidos), con poca perspectiva, una especie de copia amateur de ellos mismos hecha por unos chiquillos con el Casio de la comunión…pues aun con todo, es un gran álbum, probablemente su ocho mil olvidado y una gran y valientemierda! Siento decirlo a las claras a los ortodoxos de las vanguardias sónicas, amo con pasión sanguínea esos sonidos baratos, de gitanos con cabra que cantan en inglés (es lo que les salva del abucheo o la paliza) con metáforas hiper-básicas y planteamientos sonoros que, de tan retro y poco cool, acaban por serlo de inmediato y elevados a su enésima potencia. Un flechazo total. Escuchen “Universe” y su ritmo corporal probablemente cambié y se conviertan a la gran iglesia Suicide (qué gran nombre de banda), mantengan la atención con “Chewy-Chewy” y, si no se ríen (que existe una alta probabilidad), puede que tengan ante ustedes el gran hit del 2226 (por lo menos). Den una oportunidad al disco, saquen cerveza o estupefacientes, porque después de escucharlo con atención no volverán a ver (o escuchar) el mundo igual, con los oídos limpios y puros. Uno avisa, Suicide es la religión del futuro. Olviden el presente.

J.M. Vertido

Why Be Blue? ¿En serio?

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Muy en serio.

Como venís comprobando, en valientemierda!, nos atrevemos con todo. En este sanatorio, a falta de etanol, estamos convencidos de que el único camino que merece la pena recorrer es aquel cuyos márgenes hiedan a derrota. Hoy damos un paso más hacia ese abismo absoluto, el soñado desprestigio, de la mano del otrora mítico grupo punk Suicide, y de su ignorado Why Be Blue?, para nosotros, el mejor disco de la historia. O al menos, de esta semana.

Ya desde su portada (no muy ajena a la moda de pintar tu camiseta con un bote de lejía) advertimos el despiste mayúsculo en el que debían de andar metidos Martin&Alan. La necesidad urgente que tenían, esos dos, de darnos un abrazo. Esto es lo verdaderamente moderno, imaginamos debieron pensar, mientras acudían de empalmada a por las pruebas.

Dándole al play, mil años después, los diez tracks nos suenan livianos, estúpidos e inconscientes. Son como una pistola de juguete que ignora ser defectuosa. Lejos de cualquier intento de sofisticación, Suicide, y está es su única grandeza, proponen aquí un atajo sudoroso al italo disco, mil veces más pantanoso, sórdido y divertido.

En su escucha, nosotros, presenciamos fugazmente visiones del actual averno. Cada compás de ese detonador con carcasa de antigualla, ha de sugerirnos movimientos pélvicos de un embajador desfasado en Phuket, la cremallera de un vestido XL que finalmente cede, el último amanecer radioactivo con rastros de speedball en la camisa, glossy caducando en los labios de una adolescente embarazada.

Defendemos con orgullo este disco, porque es material defectuoso. Y porque bien pudiera constituir una banda sonora irritantemente idónea para cualquier distopía televisada. O para un blog entrañablemente patético como el nuestro.

Cosmo Vitelli

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