Buffalo 66, mamellas generosas y botines rojos de tacón

Partimos mal, muy mal, sr. Vincent Gallo, si usted es quien nos ha robado con descaro y muy probablemente métodos deshonestos a Chloë Sevigny (Chelo para los amigos muy cercanos). Y no contento, además, con apretarse a esta semidiosa rubia, va y nos muestra una buena fellatio con ella para quemarnos del todo al personal, como si no tuviéramos ya bastante (todavía, aviso, no he visto las imágenes de The Brown Bunny; este odio conceptual podría ir a más). Por tanto, sr. Gallo, si usted me ofende a mí de este modo tan descarado, yo creo estar en mi pleno derecho de darle hasta en el cielo de la boca con su Buffalo 66. No lo haré, porque soy un caballero, ya lo saben todos en el club. Me pondré a ello. Uno se debe a su oficio (y Valiente Mierda! es un lugar respetable).

Comienzo con lo poco realmente bueno de su film, las protuberancias de la Ricci y esas finas telas azules que apenas dejan nada a la imaginación (uno siempre fue un devoto de las tallas grandes de pecho). No sigo por ahí, porque al final justifico a un tipo odioso como usted (y tan solo tenemos en común que ambos amamos las cosas grandes y a nuestra Chelo). Bien por Ricci, decía, por su inocencia tontuna de amor lastimero (a éste, supongo, sólo se le puede querer por lástima; y, claro, pienso en ti, Chelo) y por una interpretación decente para un papel, en principio, bastante pobre.

Paso al lado masculino, “Gallo personaje”, es él, creo, con más ganas de mear, más pelma y más hortera. Aunque, quién sabe si esos botines rojos de tacón estaban de moda en el Soho neoyorquino de aquélla (es un tipo a la moda, ya se sabe, ay). Hoy no te libra ni tu padre. Perdón… A lo que iba, Buffalo 66. Bien por la fotografía, ese indie luminoso de colores pastel que parece repetirse sin descanso en miles de blogs y facebooks de medio mundo. Si encima, amigo, eres parte de un problema planetario, no tienes perdón. La historia, uff, un hijo atontado y unos padres pasotas a los que les mola más el fútbol americano que su descendencia (no me extraña, claro), que si perdido, que si amigos lentos (con lo de Chelo debió quedarse solo), que si la culpa es de otros, que si alguien le quiere… Vamos, resumiendo, que si me lo encuentro, le hincho a hostias.

J.M. Vertido

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